Ir al contenido principal

Carta a mi ansiedad.

Estimada Ansiedad. 

Hoy quiero dedicarte esta carta para agradecerte por todas las veces que has estado presente en mi vida. Sé que suena extraño, pero en realidad, estoy agradecido. Al principio, no entendía tu presencia constante, me parecía que eras una carga y un obstáculo para mi felicidad, sin embargo, ahora veo que estuve equivocado todo el tiempo. La verdad es que tú has sido una maestra valiosa en mi vida. A través de ti, he aprendido mucho sobre mí mismo. Me has enseñado a ser más consciente de mis pensamientos y emociones, y me has hecho darme cuenta de que soy capaz de enfrentar situaciones que creía que eran imposibles. 

Sé que hay momentos en los que puedo sentir que me ahogas por completo, me paralizas y me haces sentir impotente. Pero también sé que puedo superarte. A medida que trabajo en mi y en mi crecimiento personal, me doy cuenta de que estoy aprendiendo a controlarte y a lidiar contigo de una manera más efectiva. Gracias por enseñarme que soy más fuerte de lo que creo. Gracias por ayudarme a desarrollar mi resiliencia y determinación. Gracias por desafiarme y motivarme a ser una mejor persona. 

Aunque sé que todavía tendremos nuestros momentos difíciles, estoy listo para enfrentarte con una perspectiva diferente. No te veo como un enemigo, sino como una oportunidad para crecer y mejorar. 

Gracias, Ansiedad, por ser mi maestra y ayudarme a ser la persona que soy hoy. 

Atentamente, 

Una persona que está en proceso de superarte. 








Comentarios

Entradas más populares de este blog

Me gusta pensar que tenemos una cita pendiente.

Me gusta pensar que tenemos una cita pendiente Seré puntual -me repito cada vez. Tomarás mi mano y caminaremos juntos   Me llevarás a conocer todo lo que hasta hoy conoces Me darás un tour por todos esos lugares que sé Deseas mostrarme, y yo Añoro verlos contigo. Tendremos tanto pendiente que   No pararemos de hablar, Nos interrumpiremos y   Reiremos a carcajadas, Te abrazaré Me abrazaras Siento ya ese abrazo Tus brazos tocandome Si, mi imaginación es tremenda Me da detalles de ese día Sé exactamente el lugar Se dónde es la cita Solo no se la fecha... ni la hora Pero seré paciente Esperaré a ese día Dónde todo será perfecto   Nuestro tiempo habrá llegado Nuestra misión aquí habrá caducado Iniciaremos otra..   Otra vez a tu lado   Juntos de nuevo contra el mundo. Porque somos eternos y En todas mis vidas   Yo te elijo. Con la certeza total De que tú también me eliges. Tenemos una cita pendiente Seré puntual. -Desde tu partida.

Un San Valentín cualquiera.

Hace ya algún tiempo que decidí estar solo, dejarme ya de tantas pendejadas y quitarme el miedo a la soledad, porque pues, en realidad no pasa nada si nadie llama o escribe, no pasa nada si tengo que esperar a que un buen amor llegue, no pasa nada si dedico el tiempo para mí. A veces pienso que le damos demasiada importancia al amor, o sea, sí está bien tener pareja, pero tampoco es lo único en la vida que vale la pena, y no me mal entiendas, soy un romántico de lo peor, pero ya me cansé de serlo con la persona equivocada. Y en este tiempo de soledad he aprendido que siempre habrá opciones, pero debemos tener el maldito de valor de decir que no a alguien que no llena nuestras expectativas, tener el valor de no conformarnos, tener el valor de no aceptar algo sólo porque nos gusta, o nos habla bonito, o cualquier otra borona de amor entre sus líneas. La mayoría de las personas complican el amor porque en realidad aceptaron algo que no les gustaba desde el inicio, algo que les daba dudas ...

No basta solo con pensarte.

​ No sé, pero algo en el aire me dice que no basta con solo pensarte.  Necesito caminar contigo bajo la lluvia. Sentir cómo el agua borra los límites entre tu piel y la mía, hasta no saber dónde empiezas ni dónde termino yo. Besándote.  Cada beso nuestro sería un pequeño Big Bang: dos mundos que colisionan y se funden en un solo latido de estrella.  Mientras las gotas escriben versos efímeros en los cristales del tiempo, el frío nos obliga a juntarnos más. Que cada paso levante universos de charcos donde se reflejen estrellas que aún no han nacido.  Tal vez la lluvia no sea más que polvo de cometa deshecho, y nosotros, dos partículas perdidas aprendiendo a danzar en su caída.  No sé. Solo sé que te necesito bajo este cielo que se deshace. Que tus labios son la única frontera que quiero perder. Para recordarme que incluso en la tormenta hay un latido cósmico llamando tu nombre y el mío.