Hace ya algún tiempo que decidí estar solo, dejarme ya de tantas pendejadas y quitarme el miedo a la soledad, porque pues, en realidad no pasa nada si nadie llama o escribe, no pasa nada si tengo que esperar a que un buen amor llegue, no pasa nada si dedico el tiempo para mí. A veces pienso que le damos demasiada importancia al amor, o sea, sí está bien tener pareja, pero tampoco es lo único en la vida que vale la pena, y no me mal entiendas, soy un romántico de lo peor, pero ya me cansé de serlo con la persona equivocada. Y en este tiempo de soledad he aprendido que siempre habrá opciones, pero debemos tener el maldito de valor de decir que no a alguien que no llena nuestras expectativas, tener el valor de no conformarnos, tener el valor de no aceptar algo sólo porque nos gusta, o nos habla bonito, o cualquier otra borona de amor entre sus líneas. La mayoría de las personas complican el amor porque en realidad aceptaron algo que no les gustaba desde el inicio, algo que les daba dudas y les provocaba inseguridad desde el inicio, algo que el corazón desde el inicio les decía que no era ahí. Por eso voy a ser paciente, que el jodido cupido llegue cuando tenga que llegar, así por lo menos ya sé que solamente voy a aceptar a alguien que en verdad venga a esforzarse, a enamorarme y a ganarse un muy cabrón corazón.
No sé, pero algo en el aire me dice que no basta con solo pensarte. Necesito caminar contigo bajo la lluvia. Sentir cómo el agua borra los límites entre tu piel y la mía, hasta no saber dónde empiezas ni dónde termino yo. Besándote. Cada beso nuestro sería un pequeño Big Bang: dos mundos que colisionan y se funden en un solo latido de estrella. Mientras las gotas escriben versos efímeros en los cristales del tiempo, el frío nos obliga a juntarnos más. Que cada paso levante universos de charcos donde se reflejen estrellas que aún no han nacido. Tal vez la lluvia no sea más que polvo de cometa deshecho, y nosotros, dos partículas perdidas aprendiendo a danzar en su caída. No sé. Solo sé que te necesito bajo este cielo que se deshace. Que tus labios son la única frontera que quiero perder. Para recordarme que incluso en la tormenta hay un latido cósmico llamando tu nombre y el mío.
Coincido contigo, estamos tan acostumbrados a la compañía que se nos volvió difícil el aprender a disfrutar de nosotros mismos, verdaderamente disfrutamos de esa soledad o es por el solo hecho de que no nos queda de otra, porque tenemos expectativas que no cualquier persona cumple ese requisito, centrándome de nuevo en la pregunta. ya sabemos que estamos solos por elección, pero lo disfrutamos o es porque nos vimos orillados ¿?
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