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Bienvenido mayo.

 Estoy en un momento en donde ya no quiero perder mi tiempo, ya no quiero enredos de tres noches, ya no quiero que me quieran a medias, que les falte el tiempo para verme o que no tengan claro que soy yo lo que quieren, ya no quiero pretextos ni estar convenciendo a nadie para quedarse o para quererme. Estoy en un momento donde prefiero quedarme solo antes de intentarlo por intentar, me gusta mi soledad y mi tranquilidad, me costó mucho sanar y lo que menos busco es volver a terminar roto, y no, no le tengo miedo a enamorarme, simplemente ya no quiero hacerlo de cualquiera. Estoy en un momento donde soy feliz conmigo, detalles para mí y viajes para mí, estar con mi familia y estar con los amigos, ya no me quedo donde no me cuidan, me volví exigente con las personas que entran a mi vida, me gusta la versión que he construido con mucho cariño de mí, y por eso mismo, ya no estoy para perder tiempo, ni esfuerzo, ni ganas donde no quieren, no sienten o no buscan lo mismo que yo.



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Un San Valentín cualquiera.

Hace ya algún tiempo que decidí estar solo, dejarme ya de tantas pendejadas y quitarme el miedo a la soledad, porque pues, en realidad no pasa nada si nadie llama o escribe, no pasa nada si tengo que esperar a que un buen amor llegue, no pasa nada si dedico el tiempo para mí. A veces pienso que le damos demasiada importancia al amor, o sea, sí está bien tener pareja, pero tampoco es lo único en la vida que vale la pena, y no me mal entiendas, soy un romántico de lo peor, pero ya me cansé de serlo con la persona equivocada. Y en este tiempo de soledad he aprendido que siempre habrá opciones, pero debemos tener el maldito de valor de decir que no a alguien que no llena nuestras expectativas, tener el valor de no conformarnos, tener el valor de no aceptar algo sólo porque nos gusta, o nos habla bonito, o cualquier otra borona de amor entre sus líneas. La mayoría de las personas complican el amor porque en realidad aceptaron algo que no les gustaba desde el inicio, algo que les daba dudas ...

No basta solo con pensarte.

​ No sé, pero algo en el aire me dice que no basta con solo pensarte.  Necesito caminar contigo bajo la lluvia. Sentir cómo el agua borra los límites entre tu piel y la mía, hasta no saber dónde empiezas ni dónde termino yo. Besándote.  Cada beso nuestro sería un pequeño Big Bang: dos mundos que colisionan y se funden en un solo latido de estrella.  Mientras las gotas escriben versos efímeros en los cristales del tiempo, el frío nos obliga a juntarnos más. Que cada paso levante universos de charcos donde se reflejen estrellas que aún no han nacido.  Tal vez la lluvia no sea más que polvo de cometa deshecho, y nosotros, dos partículas perdidas aprendiendo a danzar en su caída.  No sé. Solo sé que te necesito bajo este cielo que se deshace. Que tus labios son la única frontera que quiero perder. Para recordarme que incluso en la tormenta hay un latido cósmico llamando tu nombre y el mío.

El árbol genealógico también se recorta.

No todas las madres aman,  ni todos los padres defienden  Hay familias tan tóxicas  que la distancia marcada  clara y firme  el único remedio para sanar  No todos venimos por amor  fuimos no deseados  no esperados  no planeados  y en muchos casos producto  de una violación aún dentro de un matrimonio.  Hay madres enloquecidas  que vuelcan en nosotros  su ira y sus heridas  hay padres a quienes  no les importamos  ni antes, ni ahora, ni nunca.  Hay hermanos crueles  abusivos, violentos y que se  creen con derecho sobre nosotros. Los que un día se sentaron en la mesa hoy traicionan  roban, hablan, envidian  aún lo nuestro.  Hay hijos violentos, ingratos  distantes y abusivos con sus Padres. Hijos que no aman  a sus propios padres  que están con ellos  porque les conviene o  para obtener alguna ganancia. Hay familias que nunca están  o estarán par...