Ir al contenido principal

Un suspiro.

Quizá ya me olvidaste, ya no tienes días malos, ya no mueres por llamarme, o por escuchar mi voz un par de segundos y colgar, ya no sientes nada al escuchar mi nombre, ya soy parte de ese cajón al que pusiste con cariño un letrero que dice en mayúsculas "pasado". Pero un día te va a salir esa canción, un día verás esas flores que me gustaba enviarte, un día pasarás por ese lugar y te acordarás de este loco que te quiso como nunca nadie. Y no sé, a lo mejor ese día me extrañes, me busques, o escribes, o vienes, o quizá sólo volteas al cielo, me deseas lo mejor donde quiera que yo esté y me dedicas un suspiro, ya sabes, por todos esos momentos donde pensamos que envejeceríamos de la mano. Quizá ya me olvidaste, quizá ya estás en paz, o a lo mejor, como yo, aún tienes encendida muy dentro en el corazón una pequeña esperanza de que volveremos a encontrarnos. 








Comentarios

Entradas más populares de este blog

Un San Valentín cualquiera.

Hace ya algún tiempo que decidí estar solo, dejarme ya de tantas pendejadas y quitarme el miedo a la soledad, porque pues, en realidad no pasa nada si nadie llama o escribe, no pasa nada si tengo que esperar a que un buen amor llegue, no pasa nada si dedico el tiempo para mí. A veces pienso que le damos demasiada importancia al amor, o sea, sí está bien tener pareja, pero tampoco es lo único en la vida que vale la pena, y no me mal entiendas, soy un romántico de lo peor, pero ya me cansé de serlo con la persona equivocada. Y en este tiempo de soledad he aprendido que siempre habrá opciones, pero debemos tener el maldito de valor de decir que no a alguien que no llena nuestras expectativas, tener el valor de no conformarnos, tener el valor de no aceptar algo sólo porque nos gusta, o nos habla bonito, o cualquier otra borona de amor entre sus líneas. La mayoría de las personas complican el amor porque en realidad aceptaron algo que no les gustaba desde el inicio, algo que les daba dudas ...

No basta solo con pensarte.

​ No sé, pero algo en el aire me dice que no basta con solo pensarte.  Necesito caminar contigo bajo la lluvia. Sentir cómo el agua borra los límites entre tu piel y la mía, hasta no saber dónde empiezas ni dónde termino yo. Besándote.  Cada beso nuestro sería un pequeño Big Bang: dos mundos que colisionan y se funden en un solo latido de estrella.  Mientras las gotas escriben versos efímeros en los cristales del tiempo, el frío nos obliga a juntarnos más. Que cada paso levante universos de charcos donde se reflejen estrellas que aún no han nacido.  Tal vez la lluvia no sea más que polvo de cometa deshecho, y nosotros, dos partículas perdidas aprendiendo a danzar en su caída.  No sé. Solo sé que te necesito bajo este cielo que se deshace. Que tus labios son la única frontera que quiero perder. Para recordarme que incluso en la tormenta hay un latido cósmico llamando tu nombre y el mío.

El árbol genealógico también se recorta.

No todas las madres aman,  ni todos los padres defienden  Hay familias tan tóxicas  que la distancia marcada  clara y firme  el único remedio para sanar  No todos venimos por amor  fuimos no deseados  no esperados  no planeados  y en muchos casos producto  de una violación aún dentro de un matrimonio.  Hay madres enloquecidas  que vuelcan en nosotros  su ira y sus heridas  hay padres a quienes  no les importamos  ni antes, ni ahora, ni nunca.  Hay hermanos crueles  abusivos, violentos y que se  creen con derecho sobre nosotros. Los que un día se sentaron en la mesa hoy traicionan  roban, hablan, envidian  aún lo nuestro.  Hay hijos violentos, ingratos  distantes y abusivos con sus Padres. Hijos que no aman  a sus propios padres  que están con ellos  porque les conviene o  para obtener alguna ganancia. Hay familias que nunca están  o estarán par...