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Un suspiro.

Quizá ya me olvidaste, ya no tienes días malos, ya no mueres por llamarme, o por escuchar mi voz un par de segundos y colgar, ya no sientes nada al escuchar mi nombre, ya soy parte de ese cajón al que pusiste con cariño un letrero que dice en mayúsculas "pasado". Pero un día te va a salir esa canción, un día verás esas flores que me gustaba enviarte, un día pasarás por ese lugar y te acordarás de este loco que te quiso como nunca nadie. Y no sé, a lo mejor ese día me extrañes, me busques, o escribes, o vienes, o quizá sólo volteas al cielo, me deseas lo mejor donde quiera que yo esté y me dedicas un suspiro, ya sabes, por todos esos momentos donde pensamos que envejeceríamos de la mano. Quizá ya me olvidaste, quizá ya estás en paz, o a lo mejor, como yo, aún tienes encendida muy dentro en el corazón una pequeña esperanza de que volveremos a encontrarnos. 








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Me gusta pensar que tenemos una cita pendiente.

Me gusta pensar que tenemos una cita pendiente Seré puntual -me repito cada vez. Tomarás mi mano y caminaremos juntos   Me llevarás a conocer todo lo que hasta hoy conoces Me darás un tour por todos esos lugares que sé Deseas mostrarme, y yo Añoro verlos contigo. Tendremos tanto pendiente que   No pararemos de hablar, Nos interrumpiremos y   Reiremos a carcajadas, Te abrazaré Me abrazaras Siento ya ese abrazo Tus brazos tocandome Si, mi imaginación es tremenda Me da detalles de ese día Sé exactamente el lugar Se dónde es la cita Solo no se la fecha... ni la hora Pero seré paciente Esperaré a ese día Dónde todo será perfecto   Nuestro tiempo habrá llegado Nuestra misión aquí habrá caducado Iniciaremos otra..   Otra vez a tu lado   Juntos de nuevo contra el mundo. Porque somos eternos y En todas mis vidas   Yo te elijo. Con la certeza total De que tú también me eliges. Tenemos una cita pendiente Seré puntual. -Desde tu partida.

Te Espero

Te espero en la sonrisa que me provoca ver el cielo teñirse al atardecer. Te espero en la piel que se me eriza al escuchar mi canción sonar. Te espero en las lágrimas que no puedo contener al ver una injusticia. Te espero en mis arrebatos y distracciones. Te espero en mis ojos que se pierden en el firmamento al ver la luna llena. Te espero en mis carcajadas que terminan en llanto de felicidad. Te espero en el teclado de mi celular que escribe el dictado del corazón. Te espero en cada foto y cada momento que se guarda en la memoria. Te espero en la cocina mientras cocino a fuego lento. Te espero al caer la noche cuando se levantan mis sueños. Te espero aquí en el beso que te aguarda y el abrazo que preparo para ti. Te espero en mi oración, esa que va directo al cielo sin intermedios. Te espero aquí donde Dios sabe que será nuestro encuentro. Te espero como me has esperado a mi. Te espero en este acto de fe, que aunque no se puede ver, se puede sentir.

Un San Valentín cualquiera.

Hace ya algún tiempo que decidí estar solo, dejarme ya de tantas pendejadas y quitarme el miedo a la soledad, porque pues, en realidad no pasa nada si nadie llama o escribe, no pasa nada si tengo que esperar a que un buen amor llegue, no pasa nada si dedico el tiempo para mí. A veces pienso que le damos demasiada importancia al amor, o sea, sí está bien tener pareja, pero tampoco es lo único en la vida que vale la pena, y no me mal entiendas, soy un romántico de lo peor, pero ya me cansé de serlo con la persona equivocada. Y en este tiempo de soledad he aprendido que siempre habrá opciones, pero debemos tener el maldito de valor de decir que no a alguien que no llena nuestras expectativas, tener el valor de no conformarnos, tener el valor de no aceptar algo sólo porque nos gusta, o nos habla bonito, o cualquier otra borona de amor entre sus líneas. La mayoría de las personas complican el amor porque en realidad aceptaron algo que no les gustaba desde el inicio, algo que les daba dudas ...