Ir al contenido principal

Conocí un amor distinto.

Conocí un amor distinto, de esos que no se olvidan ni en un día ni en mil noches, ella era pura, sencilla, auténtica, sonriente, dulce, paciente, valiente, hermosa, fascinante de pies a cabeza, y lo mejor es que ella era mía. Era bella entre bellas, mi tono de voz favorito, los ojos más hermosos que he visto. Era una mujer espectacular, digna de ver cada uno de mis días, tenía un corazón noble e inmenso, de esos que solo se comparan con un hermoso atardecer cerca de la playa. Ella era mi lugar favorito cuando mi día se oscurecía y también era el primer lugar al que corría para dar buenas noticias. Bella desde los pies hasta el alma, interesante como un buen libro, llena de misticismo como un buen vino, su cuerpo infinitamente fantástico, su corazón lleno de amor, un alma que da ganas de asomarse como una ventana llena de luz. Ella era uno de esos lugares donde quieres quedarte para siempre, los días malos ya no eran tan malos, los días buenos simplemente mejoraron. De sus labios salían solo palabras hermosas y risas contagiosas, de sus ojos respiraba paz, y en sus brazos encontré la libertad para ser yo mismo todo el tiempo. Ella no lo sabía pero vino en el momento justo a rescatarme, vino con todo su amor, me tomó entre sus brazos y todo en mí empezó a florecer y revivir.

¿Y sabes qué es lo mejor que pasa en esta historia?

Que todo lo que mencione en el pasado realmente me esta pasando hoy, y tenerle cerquita es lo mejor que me puede pasar en la vida.





Comentarios

Entradas más populares de este blog

Me gusta pensar que tenemos una cita pendiente.

Me gusta pensar que tenemos una cita pendiente Seré puntual -me repito cada vez. Tomarás mi mano y caminaremos juntos   Me llevarás a conocer todo lo que hasta hoy conoces Me darás un tour por todos esos lugares que sé Deseas mostrarme, y yo Añoro verlos contigo. Tendremos tanto pendiente que   No pararemos de hablar, Nos interrumpiremos y   Reiremos a carcajadas, Te abrazaré Me abrazaras Siento ya ese abrazo Tus brazos tocandome Si, mi imaginación es tremenda Me da detalles de ese día Sé exactamente el lugar Se dónde es la cita Solo no se la fecha... ni la hora Pero seré paciente Esperaré a ese día Dónde todo será perfecto   Nuestro tiempo habrá llegado Nuestra misión aquí habrá caducado Iniciaremos otra..   Otra vez a tu lado   Juntos de nuevo contra el mundo. Porque somos eternos y En todas mis vidas   Yo te elijo. Con la certeza total De que tú también me eliges. Tenemos una cita pendiente Seré puntual. -Desde tu partida.

Un San Valentín cualquiera.

Hace ya algún tiempo que decidí estar solo, dejarme ya de tantas pendejadas y quitarme el miedo a la soledad, porque pues, en realidad no pasa nada si nadie llama o escribe, no pasa nada si tengo que esperar a que un buen amor llegue, no pasa nada si dedico el tiempo para mí. A veces pienso que le damos demasiada importancia al amor, o sea, sí está bien tener pareja, pero tampoco es lo único en la vida que vale la pena, y no me mal entiendas, soy un romántico de lo peor, pero ya me cansé de serlo con la persona equivocada. Y en este tiempo de soledad he aprendido que siempre habrá opciones, pero debemos tener el maldito de valor de decir que no a alguien que no llena nuestras expectativas, tener el valor de no conformarnos, tener el valor de no aceptar algo sólo porque nos gusta, o nos habla bonito, o cualquier otra borona de amor entre sus líneas. La mayoría de las personas complican el amor porque en realidad aceptaron algo que no les gustaba desde el inicio, algo que les daba dudas ...

No basta solo con pensarte.

​ No sé, pero algo en el aire me dice que no basta con solo pensarte.  Necesito caminar contigo bajo la lluvia. Sentir cómo el agua borra los límites entre tu piel y la mía, hasta no saber dónde empiezas ni dónde termino yo. Besándote.  Cada beso nuestro sería un pequeño Big Bang: dos mundos que colisionan y se funden en un solo latido de estrella.  Mientras las gotas escriben versos efímeros en los cristales del tiempo, el frío nos obliga a juntarnos más. Que cada paso levante universos de charcos donde se reflejen estrellas que aún no han nacido.  Tal vez la lluvia no sea más que polvo de cometa deshecho, y nosotros, dos partículas perdidas aprendiendo a danzar en su caída.  No sé. Solo sé que te necesito bajo este cielo que se deshace. Que tus labios son la única frontera que quiero perder. Para recordarme que incluso en la tormenta hay un latido cósmico llamando tu nombre y el mío.