Lo intentaste, de verdad lo intentaste de mil formas, buscaste la manera, te inventaste algunas otras, pusiste de cabeza al universo y aún así no fue suficiente. Pero está bien, necesitas entender que las cosas a veces no salen, que aunque querías que esos ojitos estuvieran ahí para siempre, no se pudo, y no es tu culpa, y no, no podías haber hecho más, porque para quien no quiere quedarse nada habría sido suficiente. Y sí, hoy es otro de esos domingos donde desearías estar en esos brazos y viendo esa sonrisa, pero va a pasar, te lo juro, ese huequito en las sonrisas va a quitarse, tan solo un poco más de tiempo, un poco más de poesía, mucho amor propio y estarás bien. Así que quédate tranquilo, porque no te perdiste, te perdieron, se perdieron de un gran corazón, y se perdieron de esas ganas tan bonitas, y se perdieron de alguien que pasa una sola vez en la vida.
Ya no le tengo miedo a quedarme solo, ya he perdido al amor de mi vida un par de veces y aquí sigo, no he dejado de creer pero cada vez el corazón se ha vuelto más frío, más duro y más sensato. No quiero decir que ya no me volveré a enamorar, porque más rápido cae un hablador que un cojo, pero sí puedo decirte que ya no quiero enamorarme de quien sea, ya no quiero más heridas, ni provocarlas; ya no quiero más coincidencias e intentos fallidos. Y ya sé que uno nunca sabe lo que va a pasar, al final el destino es un hijo de perra y cupido otro, pero a mí me gusta pensar que la próxima vez será la buena, la próxima vez ya nadie terminará con el corazón roto. Yo no le tengo miedo a quedarme solo, te lo juro, pero ya no confío tanto en las personas, ya no me emociono tan fácil, ya me morí varias veces en esto del amor, por eso ya sólo quiero cafecito caliente, tranquilidad y un para siempre que sí dure lo que promete.
Comentarios
Publicar un comentario