Podemos intentarlo, nadie ha perdido nada por eso, dejar de lado las cicatrices y los miedos, dejar de cargar promesas que no se cumplieron y ponerle ganas a esta temporada. No te estoy diciendo que seremos el amor de nuestra vida, con suerte duramos un par de meses, pero hasta con eso bastaría siempre y cuando no dejemos de sonreír, y así nos vamos a ver hasta donde llegamos, como si fuéramos un par de quinceañeros enamorados por primera vez, dedicándose canciones cursis y escribiéndose cartas cada semana. Y nos mandamos mensajes, y nos acurrucamos cada vez que la rutina nos deje, y comenzamos a crear costumbres tontas que sólo nosotros entendamos, y si quieres, hacemos de cuenta que no nos damos cuenta de que nos estamos enamorando para evitar que se nos sale de las manos. Lo que quiero decir es que lo intentemos con tantas ganas, que dejemos de lado el temor de que no funcionará cuando ni siquiera lo hemos intentado, y es que ¿De qué manera te explico que me gustas para poner de cabeza el mundo por esos ojitos color miel? No, no nos vamos a hacer viejitos juntos, porque ya uno se hace realista y deja de lado tanta ilusión, pero si te digo que podemos hacer que esto funcione, que cada día nos escojamos entre tanta gente y nos hagamos reír a carcajadas hasta que nos duela la panza. Vamos a tener nuestras diferencias, vamos a pelear y quizá un día nos vayamos a dormir llenos de dudas, pero así les pasa a todos, el chiste es no soltarse ni en esos momentos. Si no funciona, ya me han partido el corazón antes y aquí sigo vivo, ya me prometieron la vida y se fueron, ya sé lo que se sienten las despedidas y el sonido de unos pasos alejándose, pero si te soy honesto, estaría muy lindo tener una historia de amor bien bonita contigo.
Ya no le tengo miedo a quedarme solo, ya he perdido al amor de mi vida un par de veces y aquí sigo, no he dejado de creer pero cada vez el corazón se ha vuelto más frío, más duro y más sensato. No quiero decir que ya no me volveré a enamorar, porque más rápido cae un hablador que un cojo, pero sí puedo decirte que ya no quiero enamorarme de quien sea, ya no quiero más heridas, ni provocarlas; ya no quiero más coincidencias e intentos fallidos. Y ya sé que uno nunca sabe lo que va a pasar, al final el destino es un hijo de perra y cupido otro, pero a mí me gusta pensar que la próxima vez será la buena, la próxima vez ya nadie terminará con el corazón roto. Yo no le tengo miedo a quedarme solo, te lo juro, pero ya no confío tanto en las personas, ya no me emociono tan fácil, ya me morí varias veces en esto del amor, por eso ya sólo quiero cafecito caliente, tranquilidad y un para siempre que sí dure lo que promete.
Comentarios
Publicar un comentario