Quiero hacer planes contigo, quiero que la vida se nos vaya haciendo de cualquier lugar el lugar perfecto para ser felices, que los viajes siempre sean andar de tu mano sin importar el destino y que las palabras bonitas nunca nos falten incluso en los malos días. Te quiero a ti siendo feliz, haciendo de estar sentados en un sofá o en el zacate bajo las estrellas la cita más perfecta que hemos tenido, que ver películas acurrucados los domingos sea nuestro ritual para coger fuerzas para esos pesados lunes, que salir a comer en la calle sea el pretexto perfecto para enamorarnos más y escuchar nuestras canciones favoritas en el carro. Es que en realidad esto no es tan complicado, sólo hacen falta una tonelada de ganas, pero las ganas solamente florecen con la persona indicada, con quien las provoca, con quien te demuestra a cada momento que te quiere en sus días, y sólo eso, porque las ganas siempre se notan. No quiero un amor tibio, no quiero conversaciones de rutina ni mucho menos por costumbre, no quiero los mensajes de siempre hablando del clima, quiero morirnos de amor cada día de una manera linda, jugar a ser dos locos que no entienden el mundo por ser demasiado aburrido, o gris, o muy poco romántico. Quiero romperme la cabeza pensando en sorprenderte cada día y que tú hagas lo mismo, porque merecemos este amor, merecemos de una vez olvidar que nos quisieron mal, merecemos que nunca se cansen de mirar nuestros atardeceres. Porque ya he tenido una docena de intentos que prometen eternidades y cumplen apenas algo, por eso, y si no es mucha molestia, me gustaría asegurarme que los dos queremos bailar, y reír por lo menos este ratito que dura más o menos una vida.
Ya no le tengo miedo a quedarme solo, ya he perdido al amor de mi vida un par de veces y aquí sigo, no he dejado de creer pero cada vez el corazón se ha vuelto más frío, más duro y más sensato. No quiero decir que ya no me volveré a enamorar, porque más rápido cae un hablador que un cojo, pero sí puedo decirte que ya no quiero enamorarme de quien sea, ya no quiero más heridas, ni provocarlas; ya no quiero más coincidencias e intentos fallidos. Y ya sé que uno nunca sabe lo que va a pasar, al final el destino es un hijo de perra y cupido otro, pero a mí me gusta pensar que la próxima vez será la buena, la próxima vez ya nadie terminará con el corazón roto. Yo no le tengo miedo a quedarme solo, te lo juro, pero ya no confío tanto en las personas, ya no me emociono tan fácil, ya me morí varias veces en esto del amor, por eso ya sólo quiero cafecito caliente, tranquilidad y un para siempre que sí dure lo que promete.
Comentarios
Publicar un comentario