Ir al contenido principal

Ni calma ni dolor.

En ocasiones, la soledad es tan necesaria. La soledad acompaña, la soledad protege, la soledad derriba muros, mejoras ambientes, genera paz, quita preocupaciones, en ocasiones la soledad puede ser la mejor compañía. La soledad no trae calma ni dolor, la soledad sólo está ahí para envolvernos cuando todos se van, o bien; cuando no queremos que estén.

La soledad, la triste y buena soledad dibuja lazos donde puedo ser yo, sin máscaras, sin escudos ni armadura alguna. Todos necesitamos días de soledad, y si bien es cierto los identificamos como días grises, en medio de la soledad podemos encontrar nuestras mejores versiones, podemos encontrarnos a nosotros mismos, podemos invitar a entrar a aquel que siempre está con nosotros y nunca se va. 

La soledad se vuelve amigable y hasta le tomamos cariño, cuando no tenemos a nadie cerca, hay menos posibilidades de que alguien nos hiera o nos haga daño, la soledad nos desconecta del mundo y nos asincera, nos muestra cuan vulnerables somos. La soledad se muestra como un gran descanso, donde sus frías tardes nos sanan, sus noches nos atrapan y sus madrugadas nos cobijan, como quien busca una fuente en el mas ardiente desierto.

La soledad quizá es la más fiel de mis compañeras y aunque en el pasado era uno de mis grandes miedos, hoy día la disfruto hasta el último segundo. ¡Bendita soledad, como me has cambiado!

Mientras tanto, en mi soledad te espero; como diría mi viejo amigo de letras: "te espero cuando miremos al cielo de noche, tú allá y yo aquí.".

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Me gusta pensar que tenemos una cita pendiente.

Me gusta pensar que tenemos una cita pendiente Seré puntual -me repito cada vez. Tomarás mi mano y caminaremos juntos   Me llevarás a conocer todo lo que hasta hoy conoces Me darás un tour por todos esos lugares que sé Deseas mostrarme, y yo Añoro verlos contigo. Tendremos tanto pendiente que   No pararemos de hablar, Nos interrumpiremos y   Reiremos a carcajadas, Te abrazaré Me abrazaras Siento ya ese abrazo Tus brazos tocandome Si, mi imaginación es tremenda Me da detalles de ese día Sé exactamente el lugar Se dónde es la cita Solo no se la fecha... ni la hora Pero seré paciente Esperaré a ese día Dónde todo será perfecto   Nuestro tiempo habrá llegado Nuestra misión aquí habrá caducado Iniciaremos otra..   Otra vez a tu lado   Juntos de nuevo contra el mundo. Porque somos eternos y En todas mis vidas   Yo te elijo. Con la certeza total De que tú también me eliges. Tenemos una cita pendiente Seré puntual. -Desde tu partida.

Un San Valentín cualquiera.

Hace ya algún tiempo que decidí estar solo, dejarme ya de tantas pendejadas y quitarme el miedo a la soledad, porque pues, en realidad no pasa nada si nadie llama o escribe, no pasa nada si tengo que esperar a que un buen amor llegue, no pasa nada si dedico el tiempo para mí. A veces pienso que le damos demasiada importancia al amor, o sea, sí está bien tener pareja, pero tampoco es lo único en la vida que vale la pena, y no me mal entiendas, soy un romántico de lo peor, pero ya me cansé de serlo con la persona equivocada. Y en este tiempo de soledad he aprendido que siempre habrá opciones, pero debemos tener el maldito de valor de decir que no a alguien que no llena nuestras expectativas, tener el valor de no conformarnos, tener el valor de no aceptar algo sólo porque nos gusta, o nos habla bonito, o cualquier otra borona de amor entre sus líneas. La mayoría de las personas complican el amor porque en realidad aceptaron algo que no les gustaba desde el inicio, algo que les daba dudas ...

No basta solo con pensarte.

​ No sé, pero algo en el aire me dice que no basta con solo pensarte.  Necesito caminar contigo bajo la lluvia. Sentir cómo el agua borra los límites entre tu piel y la mía, hasta no saber dónde empiezas ni dónde termino yo. Besándote.  Cada beso nuestro sería un pequeño Big Bang: dos mundos que colisionan y se funden en un solo latido de estrella.  Mientras las gotas escriben versos efímeros en los cristales del tiempo, el frío nos obliga a juntarnos más. Que cada paso levante universos de charcos donde se reflejen estrellas que aún no han nacido.  Tal vez la lluvia no sea más que polvo de cometa deshecho, y nosotros, dos partículas perdidas aprendiendo a danzar en su caída.  No sé. Solo sé que te necesito bajo este cielo que se deshace. Que tus labios son la única frontera que quiero perder. Para recordarme que incluso en la tormenta hay un latido cósmico llamando tu nombre y el mío.