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Estamos en paz.

Yo pensé que no se podía sin ti, porque estar a tu lado era lo único que sabía, me había aprendido de memoria tus gestos, tu risa, los lunares en tu cuerpo y hasta la velocidad en tus besos, te di tanto que de verdad me quedé sin nada. Tuve días malos y días muy grises en el camino para poder soltarte, canciones y calles donde fuimos felices, aquella carretera para ir a verte, y aquella terquedad mía de pensarte todos los días y esa increíble sonrisa tuya que me costó la mitad del alma quitármela del corazón. Ya no te busco en las estrellas ni en mi hermosa luna, ya no siento nada al llegar la hora del día donde siempre hablábamos, ya no eres mi deseo en las pestañas caídas, ya no me molesta escuchar tu nombre o percibir los perfumes que te gustaban. Estamos en paz, no sé nada de ti, ni tú de mí, y es lo mejor, porque no quiero volver a sentirme así, no quiero volver a caer como me caí por ti, no quiero que vuelvas ni yo volver, por eso le pido a Dios que te cuide, que la vida te trate bonito y que yo no me vuelva a encontrar otra como tú. 


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